Biblioteca de Universidad de Palma de Mallorca
BIBLIOTECA: del griego libro-caja
No parece mala idea concebir un edificio como lo que es: una caja para guardar libros. Pero una biblioteca no es sólo eso. También debe ser (como consecuencia de su primera y principal vocación) un lugar adecuado para el estudio y la consulta.
De esta sencilla (casi ingenua) declaración de intenciones, se puede sacar, al menos, una consecuencia inmediata: un almacén no es un lugar de estudio; más bien es lo contrario. Si el primero necesita cierta oscuridad y opacidad (por razones de conservación) el segundo agradece la luz y las vistas…. si el uno es algo bullicioso y transitado, el otro es sosegado y silencioso…. si el uno requiere orden riguroso y monotonía el otro se alegra con la variedad. Y es en el peso de tantas diferencias donde se encuentra la razón de ser del proyecto. De la dualidad, de poner en dialogo dos realidades casi opuestas, surge la propuesta arquitectónica: opaco frente a transparente, oscuro frente a luminoso, variado frente a monótono. El resto lo hará el lugar: un paraje neutro, plano, poblado por edificios institucionales sin otra referencia que ellos mismos, y con un único accidente geográfico significativo, la Sierra de la Tramontana.